


 |
'LA ASOCIACIÓN DE
SUPUESTAS VÍCTIMAS SACA LAS CONCLUSIONES QUE LES INTERESAN
DE LA CARTA DEL DEFENSOR DEL MENOR Y
OMITEN LOS PUNTOS MÁS
SIGNIFICATIVOS. '
Interpretación tergiversada y disparatada sobre
la estigmatización de Amparo y su relación con los menores. |
EL ESCORIAL. 4 de Julio
de 2.008
Juan Carlos Bueno Suescun y su
Asociación de “víctimas” han dado un paso más en su espiral de
falsas denuncias con graves y constantes acusaciones contra todo
lo relacionado con Prado Nuevo, la Obra de El Escorial y contra
Luz Amparo especialmente.
Su táctica es la de siempre: denuncian, lo airean en los medios
de comunicación; después, una vez que los jueces no les dan la
razón —hasta ahora ha sucedido así en todas las ocasiones—,
ocultan las sentencias y pasan a una nueva acusación.
La última campaña mediática la han centrado en un tema muy
delicado, que ellos tratan sin respeto y de forma tergiversada:
la estigmatización de Amparo y su relación con los menores.
Se sirven esta vez, para sus intereses, de una carta enviada a
ellos por la Adjunta del Defensor del Menor de la Comunidad de
Madrid, deformando su contenido. La Asociación de supuestas
víctimas saca las conclusiones que les interesan y omiten puntos
de la carta que nos parecen significativos.
La Adjunta al Defensor del Menor llega a reconocer de manera
reiterada que los niños a los que hace referencia Juan Carlos
Bueno, hoy son personas adultas, y no tiene sentido mencionarlos
ahora como menores ni llevar a cabo acción alguna en relación
con ellos: “No obstante, debe recordarse nuevamente, que las circunstancias que aparecen descritas en este libro se sitúan a principios de la década de los ochenta y por tanto, todos los niños a los que se refiere el mismo son hoy día adultos”.
Además, aquellos niños son en la actualidad personas mayores,
responsables en diferentes ámbitos de la vida social y familiar,
desempeñando sus trabajos y viviendo sus respectivas vocaciones
con toda normalidad. Ellos están dispuestos a dar testimonio, si
fuera necesario, confirmando cómo aquellos hechos sobrenaturales
no perjudicaron en absoluto, sino todo lo contrario, el
desarrollo de su personalidad.
Por otra parte, los niños que hoy viven integrados en la
Asociación Pública de Fieles forman parte de su familia natural,
con sus padres y hermanos, en el ámbito de la Comunidad Familiar
aprobada por la Iglesia, que nada tiene que ver con una
“comuna”, como repiten las supuestas víctimas. Conviene resaltar
que los niños actuales, que viven con sus padres en cada una de
las casas de la Comunidad Familiar, nunca presenciaron los
hechos cuestionados, puesto que todos ellos nacieron años
después de que se produjeran.
En cualquiera de los casos, la Adjunta al Defensor del Menor
reconoce también que todas las cuestiones que denuncia Juan
Carlos Bueno “quedan —asegura ella— fuera del ámbito de competencia de esta Institución”.
Estigmas
En otro orden de cosas, debemos aclarar que el fenómeno de los
estigmas es totalmente distinto de cómo lo entiende y presenta
este señor, presidente de las supuestas víctimas. ¡Qué pena que
un hecho de carácter sobrenatural sea tergiversado hasta
aplicarle calificativos tan denigrantes como los utilizados por
la Asociación de supuestas víctimas!
Los estigmas concedidos a algunas almas elegidas son una
participación de las heridas que Jesucristo padeció en la
Pasión. En la Historia de la Iglesia se han dado en no pocas
personas, que luego —la mayoría— han alcanzado la santidad.
Dichos estigmas y la sangre derramada por ellos tienen un tono y
significado muy diferentes de las deducciones que hacen las
“víctimas”. El papa Juan Pablo II habló en diferentes
oportunidades sobre este fenómeno sobrenatural. En referencia al
Padre Pío de Pietrelcina (ya canonizado), «el fraile de las
llagas», como se le ha denominado, decía en un discurso suyo:
«Recogido completamente en Dios, y llevando siempre en su cuerpo
la pasión de Jesús, fue pan partido para los hombres hambrientos
del perdón de Dios Padre. Sus estigmas, como los de san Francisco de Asís, eran obra y signo de la misericordia divina,
que mediante la cruz de Cristo redimió el mundo. Esas heridas abiertas y sangrantes hablaban del amor de Dios a todos,
especialmente a los enfermos en el cuerpo y en el espíritu»
(3-5-1999). En otra ocasión, al hablar de san Francisco de Asís
(otro de los santos que recibieron los estigmas de la Pasión),
expresó el mismo Papa: «Con Francisco, el santo que respiró el
aire de estas colinas y recorrió estas aldeas, fijamos nuestra
mirada en el misterio de la Cruz, árbol de salvación regado por la sangre redentora de Cristo»
(24-1-2002). ¡Hay un abismo entre estas palabras del Papa y las
explicaciones que suele hacer Juan Carlos Bueno de estos hechos!
El caso de Luz Amparo
Observemos, pues, cómo la interpretación realizada por Juan
Carlos Bueno Suescun de un hecho
semejante, no puede definirse sino como disparatada. Lo que
sucedía por aquellos años a Luz Amparo hay que situarlo en el
campo de los misterios cristianos, que únicamente la Iglesia
puede interpretar. Nos encontramos, entonces, ante un posible
carisma recibido por Amparo, con el fin de hacerla partícipe de
la Pasión de Cristo, conforme a la cita de san Pablo:
“...completo en mi carne lo que falta a las tribulaciones de
Cristo, en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia” (Col 1, 24).
Si algunas veces el fenómeno de la estigmatización se produjo
delante de algún niño, fue de modo muy puntual y fortuito; nunca
buscado ni provocado, pues en ningún momento dependía de la
voluntad de Luz Amparo, ni mucho menos era fruto de la
intervención de otras personas, ni preparado por ellas, como
afirma Juan Carlos Bueno, sin prueba alguna que lo demuestre.
Las escasas ocasiones en que niños contemplaron a Amparo
estigmatizada fue —insistimos— porque la Providencia permitió
que así fuera. Como hemos señalado, aquellos niños son adultos,
personas responsables en los distintos estados y ocupaciones en
que se encuentran, integrados en sus ambientes. ¿Cómo se puede
decir que aquella experiencia fue traumática para ellos?
No es la primera vez en la Historia de la Iglesia que niños de
corta edad contemplan a Jesús crucificado, participando de
imágenes en que aparece la sangre, siendo esto lógico e
inevitable si se trata de la Pasión de Jesucristo. Así les
sucedió, por ejemplo, a santa Catalina de Siena, santa Gema
Galgani, santa Brígida de Suecia, etc.
Santa Brígida, declarada co-patrona de Europa por Juan Pablo II,
a la edad de siete años tuvo ya una visión de la Virgen. A los
diez, vio al Señor clavado en la Cruz sangrando, y escuchó estas
palabras: «Mira en qué estado estoy, hija mía». «¿Quién os ha
hecho eso, Señor?», preguntó la niña. Y Cristo respondió: «Los
que me desprecian y se burlan de mi amor». Esa visión dejó una
huella imborrable en Brígida y, desde entonces, la Pasión del
Señor se convirtió en el centro de su vida espiritual.
A pesar de la actitud de Juan Carlos Bueno y las supuestas
víctimas, ya sabéis cuál ha de ser nuestra respuesta como
cristianos: el perdón y el amor a los que nos persiguen y
calumnian; así como la obediencia a la Iglesia, y especialmente
a nuestro Cardenal-Arzobispo, D. Antonio María Rouco.
 |
|
|
Los Frutos y la Obra
surgida a raíz de estas apariciones.
Siguiendo el criterio de Jesús "por
sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 16), éstos han sido y
continúan siendo abundantes en "Prado Nuevo". Entre los miles de devotos
que acuden a este lugar, especialmente los primeros sábados, hay
numerosos testimonios de conversiones auténticas que
han derivado en un avivamiento de su fe, confesión habitual, recepción
frecuente de la Eucaristía, hasta llevarles a colaborar en sus
parroquias en apostolados y ejercicios de caridad. Asimismo, no son
pocas las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada que han brotado
de este lugar.
Otro fruto específico e importante es la "Asociación Pública de
Fieles Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores"
en sus distintas ramas:
· Hermanas Reparadoras
· Comunidad Familiar
· Comunidad Vocacional
Fue erigida canónicamente por el Cardenal-Arzobispo de Madrid,
D. Ángel Suquía y Goicoechea, el 14 de Junio de 1.994.
Él mismo visitó las casas de El Escorial y celebró misa en una de sus
capillas. Para la atención espiritual de los miembros de la Asociación,
el actual Cardenal-Arzobispo, D. Antonio María Rouco Varela,
ha nombrado a dos sacerdotes como capellanes.
Leer más...
|
|
|
|
|
| |
Sobre las acusaciones de
secta.
Actualmente, hay mucho desconocimiento acerca del fenómeno de
las sectas, aplicándose el calificativo de “secta” a cualquier
grupo social o religioso que se pretende descalificar o
simplemente despreciar. Esto, por desgracia, lo vienen haciendo
desde la Asociación de supuestas víctimas de las apariciones,
cada vez que se refieren a la Obra de El Escorial aprobada por
la Iglesia.
El Diccionario de la Lengua Española define la palabra “secta”
en su tercer significado: “Conjunto de creyentes en una doctrina
particular o de fieles a una religión que el hablante considera
falsa”. En este caso, lo que define a una secta no es algo
objetivo, sino el calificativo que se le antoja al acusador o
difamador. Entonces, la palabra “secta” se convierte en un
adjetivo que se aplica a quienes se quiere descalificar y atacar
cuando viene en gana. Esto es, repetimos, lo que algunos están
haciendo penosamente contra los fieles cristianos que acudimos a
El Escorial. Los que utilizan ese apelativo deben conocer muy
bien el refrán: “Calumnia, que algo queda”; a base de repetir
“secta” pretenden que se acabe considerando como tal a una
Asociación Pública de Fieles aprobada y apoyada por la Iglesia,
especialmente en la persona del Cardenal Arzobispo de Madrid.
Pero, ¿qué se puede esperar de una Asociación de supuestas
víctimas que tiene como valedor a un doctor que ¡califica a la
misma Iglesia Católica de “secta”!? Así lo ha hecho el Dr.
Alonso Fernández en diferentes ocasiones de palabra y por
escrito.
Como se puede comprobar, la utilización del término “secta”
aplicado a la realidad de El Escorial no es otra cosa que un
abuso verbal, fruto de la torcida intención de aquellos que
lanzan esa acusación, de una profunda incultura, o de ambas
cosas a la vez.
Leer más... |
|

|