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'PUBLICADO EN EL DIARIO DE BURGOS'
Fray Valentín de la Cruz (O.C.D.)
Sobre la obra y las apariciones de la Virgen en El Escorial. |
DIARIO DE
BURGOS. Jueves 5 de Junio de 2.008.
¿Milagro o estafa? Consecuencias de las «visiones» de El Escorial. Con estas
palabras como título se publicó en Diario de Burgos (pág. 81), del 23 de mayo
una noticia desconcertante: En el recuadro, acompañado de fotografía de Nuestra
Señora de los Dolores, podíamos leer que doña Amparo Cuevas y otras personas con
ella relacionadas, habían sido citadas ante los tribunales en el inmediato mes
de junio. Se los acusa de varios delitos de estafa, detención ilegal, coacciones
y de otros.
A esta noticia inquietante se añadía que doña Amparo se presentaba como vidente
de unas apariciones de María Santísima en una dehesa de El Escorial a partir de
1980. En torno a esta mujer, al parecer irrelevante y pobre, se nucleó un grupo
de personas que, al parecer, aceptaban como válidas las apariciones marianas y
que se organizaron en varias asociaciones, por lo menos seis, que pretendían
llevar la teoría de las visiones a las realidades de la asistencia caritativa
principalmente. Incluso se formó una institución religiosa con comunidad y
hábito, para servir íntegramente a los más desvalidos y enfermos y que deben
estar actuando en algunas diócesis españolas.
Pero, algunos, que habían puesto en manos de las nuevas hermanas a sus seres
queridos, descubrieron pronto que no era oro cuanto relucía y que las «monjitas»
caían como cuervos sobre pensiones y haciendas de los acogidos y sus familiares.
Estos han creado una asociación de víctimas de las supuestas apariciones, que ha
denunciado la situación en los juzgados, algo que no es la primera vez que
sucede y con sentencia favorable para el movimiento de doña Amparo, según dicen.
Ante este panorama, algunos ciudadanos estamos perplejos, de entrada, porque se
comienza negando validez teológica a unas apariciones de la Virgen María,
negación o afirmación que compete a la Iglesia que no callará y que procederá
con la discreción y ciencia que posee. Esta es una historia muy repetida, desde
el tiempo de los Apóstoles, que también fueron negados y llevados a los
tribunales. Entonces Gamaliel, un miembro responsable del Sanedrín de Jerusalén,
formuló una regla de oro, muy a propósito del caso que nos preocupa: «Dejad en
paz a esos hombres; si sus creencias son falsas, del diablo, ellas solas se
desvanecerán; pero si son de Dios, no podréis nada contra ellas»… Estas mismas
palabras se repitieron en Ávila, 1.500 años después, en beneficio de Santa
Teresa. Hoy podemos recordárselas a quienes sentencian las apariciones de El
Escorial.
Pero hay otra regla de oro muy superior a la de Gamaliel. Esta la formuló Jesús,
nuestro Redentor, y reza así: «Por sus frutos los reconoceréis»… Parece que para
la mencionada Asociación de víctimas, los frutos de doña Amparo son amargos, muy
amargos; pero, hay otros que apreciamos que son dulces, muy dulces. Como siempre
división de opiniones; se puede repetir el refrán que declara que cada uno habla
de la feria según le fue en ella.
El que suscribe estas réplicas tenía una hermana, sor Isabel de la Trinidad,
carmelita descalza durante más de medio siglo, empleado por ella en la oración,
la plegaria, la penitencia y alabanza divina. En los últimos siete años de su
vida, Jesús le regaló un collar de oro, espiritualmente hablando, de dolorosas
enfermedades que la dejaron paralítica del todo y sin habla. Pero, en sus ojos,
nunca se apagó la llama de su espíritu bondadoso y confiado en su esposo, Jesús
de Nazareth. Nadie la vio quejosa ni deprimida. Sabía por quien sufría y para
qué.
Inesperadamente, cayó en las manos de las Hermanas de Nuestra Señora de los
Dolores, convertidas en nidos de exquisita caridad. No hubo que discutir nada ni
a la familia de sangre ni a la comunidad carmelitana a la que pertenecía. No
hizo testamento, porque era pobre integral. Y fuimos testigos del milagro en el
inmenso cariño de todas hacia Isabelita en la asistencia continua, día y noche;
en darla de comer, en asearla, en distraerla, en proporcionarle las terapias más
a propósito. Yo supe, antes de que sucediera, el día de su muerte, el 24 de
diciembre, cuando las familias se sentaban a la mesa en Nochebuena y cuando en
Belén los ángeles ensayaban el «Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres
de buena voluntad»…
Aquí no hubo estafa ninguna y, por lo que pude apreciar, tampoco en los demás
asistidos, todos ellos con cuadros de vejez y enfermedades de ningún agrado.
Quizá la asociación de víctimas debieran haber reflexionado y dialogado sus
casos, antes de acudir a los señores jueces, a la agencia Efe, a la TVE y a la
prensa, y menos en estas horas de inquina contra la Iglesia y contra lo
religioso en la que un laicismo gradual e implacable quiere acabar con la una y
con lo otro.
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Breve Historia de Prado Nuevo.
El 14 de Junio de 1.981 se
iniciaron las denominadas "apariciones de El Escorial"
a Luz Amparo Cuevas. En la finca de "Prado Nuevo",
sobre la copa de un fresno situado junto a una fuente, la Virgen María
se presentó como la "Virgen de los Dolores" y pidió que
se construyera una capilla en su honor para meditar la Pasión de su
Hijo, tan olvidada de los hombres. Añadió que si se cumplían sus deseos,
habría curaciones, el agua de la fuente curaría, y que
bendeciría a los que acudiesen allí a rezar el Santo Rosario;
además muchos serían marcados con una cruz en la frente.
Luz Amparo nació en un aldea de Albacete llamada
Pesebre en 1.931. Criada con suma pobreza, sacrificio y duro trabajo,
desde niña, sin saber rezar, ha invocado filialmente a la Santísima
Virgen. Casada y madre de siete hijos (uno fallecido) es el
instrumento que ha recibido los mensajes celestiales,
compartidos con los devotos que acuden a "Prado Nuevo" a rezar el
Rosario, hasta que finalizaron el 4 de Mayo de 2.002
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