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“NO PUEDEN CONSIDERARSE
SECTAS LOS GRUPOS APROBADOS POR LA AUTORIDAD ECLESIÁSTICA”
(CARDENAL CHRISTOPH SCHÖNBORN)
Sobre las acusaciones de secta. |
EL ESCORIAL. 5 de Septiembre
de 2.008
Actualmente, hay mucho desconocimiento acerca del fenómeno de
las sectas, aplicándose el calificativo de “secta” a cualquier
grupo social o religioso que se pretende descalificar o
simplemente despreciar. Esto, por desgracia, lo vienen haciendo
desde la Asociación de supuestas víctimas de las apariciones,
cada vez que se refieren a la Obra de El Escorial aprobada por
la Iglesia.
Es hora de aclarar este término, demostrando lo injusto y
malintencionado de su aplicación a una Asociación de Fieles
reconocida desde 1994 por la Iglesia.
¡Con qué facilidad se utiliza la palabra “secta” y con qué
impunidad se emplea para referirse, incluso, a instituciones de
la Iglesia Católica! ¿Quién no ha oído definir como “secta” al
Opus Dei, Legionarios de Cristo, Comunidades Neocatecumenales,
etc., siendo todas ellas obras de la Iglesia bendecidas por la
Jerarquía? En este sentido, a los que estamos unidos a la Obra
surgida de Prado Nuevo nos consuela, al menos, que nos
califiquen del mismo modo —aunque injusto y difamatorio— que a
otras obras de Iglesia. En cualquier caso, lo que realmente ha
de importarnos es eso: recibir el apoyo y la bendición de la
Iglesia Católica; lo que propalen ciertos enemigos declarados,
sólo tiene el valor de palabras humanas malintencionadas, que,
como dice el salmo, son “paja que se lleva el viento” (Sal 1,
4). Escribir en serio sobre este fenómeno exige, en cambio,
preparación y cultura religiosa e histórica; y, sobre todo,
honestidad.
El Diccionario de la Lengua Española define la palabra “secta”
en su tercer significado: “Conjunto de creyentes en una doctrina
particular o de fieles a una religión que el hablante considera
falsa”. En este caso, lo que define a una secta no es algo
objetivo, sino el calificativo que se le antoja al acusador o
difamador. Entonces, la palabra “secta” se convierte en un
adjetivo que se aplica a quienes se quiere descalificar y atacar
cuando viene en gana. Esto es, repetimos, lo que algunos están
haciendo penosamente contra los fieles cristianos que acudimos a
El Escorial. Los que utilizan ese apelativo deben conocer muy
bien el refrán: “Calumnia, que algo queda”; a base de repetir
“secta” pretenden que se acabe considerando como tal a una
Asociación Pública de Fieles aprobada y apoyada por la Iglesia,
especialmente en la persona del Cardenal Arzobispo de Madrid.
Pero, ¿qué se puede esperar de una Asociación de supuestas
víctimas que tiene como valedor a un doctor que ¡califica a la
misma Iglesia Católica de “secta”!? Así lo ha hecho el Dr.
Alonso Fernández en diferentes ocasiones de palabra y por
escrito.
Como se puede comprobar, la utilización del término “secta”
aplicado a la realidad de El Escorial no es otra cosa que un
abuso verbal, fruto de la torcida intención de aquellos que
lanzan esa acusación, de una profunda incultura, o de ambas
cosas a la vez.
Para mayor aclaración de este tema y para vuestro conocimiento y
formación, nos vamos a fijar en un documento escrito por un
eminente cardenal de la Iglesia Católica, monseñor Christoph
Schönborn, Arzobispo de Viena. Su contenido echa por tierra las
acusaciones tendenciosas contra la Obra de El Escorial y otras
instituciones religiosas aprobadas por la Iglesia: “¿Hay sectas
dentro de la Iglesia Católica?”, se titula, y cuyo subtítulo
dice rotundamente: “No pueden considerarse sectas los grupos aprobados por la Autoridad eclesiástica”. A partir de aquí,
cualquier consideración contraria queda fuera de lugar; es lo
que vamos a demostrar a continuación, basándonos en el trabajo
de tan prestigioso cardenal, por su preparación y autoridad
dentro de la Iglesia. Hacemos un extracto de tan valioso
documento con las partes más significativas para nosotros,
añadiendo algunos comentarios.
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“NO PUEDEN CONSIDERARSE SECTAS
LOS GRUPOS APROBADOS POR LA AUTORIDAD ECLESIÁSTICA”
(Cardenal Christoph Schönborn) |
Dice el Cardenal Schönborn:
«La presunta existencia de sectas dentro de la Iglesia conlleva indirectamente también un reproche al Papa y a los obispos, que tienen la responsabilidad de examinar las asociaciones eclesiales para ver si su doctrina y sus actividades van de acuerdo con la fe de la Iglesia (...). Las sectas se encuentran fuera de la Iglesia (...). Las sectas se hallan aisladas y (...) no quieren verse sometidas a examen por parte de la autoridad eclesiástica. Por el contrario, las comunidades eclesiales reconocidas se mantienen en contacto continuo con los responsables en la Iglesia. Sus estatutos y su estilo de vida son examinados. Por ello, no es justo que ciertas instituciones, personas o medios de comunicación tachen de sectas a comunidades reconocidas por la Iglesia, o incluso que llamen «prácticas sectarias» al estilo de vida que sigue los tres consejos evangélicos».
Por tanto, quienes califican de “secta” a la Obra de El Escorial, lo que hacen es criticar y acusar a la Iglesia Católica, al Cardenal Suquía, que aprobó esta Asociación de Fieles, la visitó y celebró Misa en una de sus casas, que mantuvo un contacto frecuente con Luz Amparo, a quien apreciaba y valoraba. Ofenden, asimismo, y descalifican al actual Cardenal Arzobispo de Madrid, D. Antonio Mª Rouco Varela, que también los bendice y apoya, y recientemente ha ordenado sacerdotes a dos de sus miembros. Los que pertenecen a esta Asociación eclesial de fieles, por otra parte, “se mantienen en contacto continuo con los responsables en la Iglesia”, tratan con frecuencia con el Arzobispo de Madrid y a él le exponen sus proyectos y reciben sus consejos, acatando sus mandatos, porque son hijos de la Iglesia Católica. El Cardenal D. Ángel Suquía aprobó sus Estatutos y erigió la Asociación Pública de Fieles “Reparadores de Ntra. Sra. la Virgen de los Dolores” y la Fundación Pía “Virgen de los Dolores”, reconociendo a Luz Amparo Cuevas como fundadora, el 14 de junio de 1.994. Por ello, es claramente difamatorio denominar como “«prácticas sectarias» al estilo de vida que sigue los tres consejos evangélicos”, y que tratan de vivir con la mejor voluntad los miembros de la Obra de El Escorial.Continúa
el Cardenal Schönborn:
«Aquí radica la gran
diferencia con una secta, la cual no tiene y no reconoce una
autoridad exterior, mientras que los grupos eclesiales se
someten consciente y libremente a la autoridad de la Iglesia,
siempre dispuestos a aceptar las correcciones que pueda
hacerles. Y esta verdad se puede confirmar con numerosos
ejemplos concretos (...). En todo caso, nadie debería dejarse
turbar por el hecho de que los medios de comunicación presenten
como «sectas intra-eclesiales» a algunas comunidades aprobadas
por la Iglesia. Si hubiera dudas o preguntas, siempre existe la
posibilidad de informarse con mayor detalle en los organismos
competentes de la Iglesia».
Quienes pertenecen a la Obra de El Escorial, desde sus
diferentes compromisos, reconocen la autoridad del Cardenal
Arzobispo de Madrid y de cualquier obispo allí donde se
encuentran residiendo. Están “siempre dispuestos a aceptar las
correcciones” que puedan hacerles, pues saben que están
necesitados de conversión y con imperfecciones que corregir.
No debe preocuparnos lo que manifiesten la mayoría de los medios
de comunicación contra la realidad de El Escorial. Su criterio,
muchas veces, es parcial e interesado, y suelen presentar estos
hechos desde una única perspectiva: la de la Asociación de
supuestas víctimas, a pesar de disponer igualmente de datos que
contradicen esa versión deformada. Cualquier persona de buena
voluntad puede preguntar “con mayor detalle en los organismos competentes de la Iglesia”,
donde les informarán de las aprobaciones otorgadas a favor de
las comunidades de El Escorial, además de confirmar las buenas
relaciones con las autoridades de la Iglesia y la colaboración
con ellas en diferentes cometidos pastorales.
Respuesta a algunas críticas.
Lavado de cerebro.
Sobre este tema, explica claramente el
Cardenal Schönborn:
«Ese término no se puede aplicar de ninguna manera a la formación de los miembros de comunidades eclesiales, puesto que la formación es una transformación, querida libremente, que respeta la dignidad humana». En
la Asociación de Fieles de El Escorial se ofrece una formación a
los miembros de la misma a través de homilías, charlas, etc.,
como es propio en cualquier institución de la Iglesia Católica.
En el mismo local “Ave María”, se imparten los sábados
catequesis formativas sobre temas eclesiales, que abordan
diferentes puntos de la doctrina cristiana: mandamientos,
sacramentos, documentos de la Iglesia, etc. A estas charlas
acude quien lo desea y tiene interés. Siempre se ofrece la
posibilidad de plantear preguntas, a las que se responde
conforme al Magisterio de la Iglesia. Esa “transformación”
de que habla el Cardenal Schönborn, se refiere a un proceso de
conversión que va unido a todo itinerario de vida cristiana
seria, con la ayuda de la formación cristiana, atención
espiritual, administración de sacramentos, etc.
Aislamiento y
separación del mundo.
«El Evangelio dice que los cristianos no son «del mundo» (Jn 17,
16), sino que cumplen su misión «en el mundo» (Jn 17, 18).
Alejamiento del mundo no significa separación de los hombres y
de sus alegrías, preocupaciones y necesidades, sino alejamiento
del pecado. Por tanto, Jesús ora por sus discípulos: «No te pido
que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno» (Jn
17, 15). Si los cristianos no hacen ciertas cosas como los
demás, o si no siguen completamente la moda, no quiere decir que
desprecien el mundo. Sólo rechazan lo que va en contra de su fe
o lo que no consideran más importante porque han encontrado
“el tesoro escondido en un campo”
(Mt 13, 44)».
Cardenal Schönborn.
Esas frases evangélicas, recordadas en los mensajes de
Prado Nuevo, son las que tratan de poner en práctica los fieles
que acuden a El Escorial y, de modo especial, quienes viven en
las comunidades aprobadas por la Iglesia. Si los cristianos que
residen en estas casas no hacen todo al estilo del mundo, es por
coherencia con su fe, que tratan de vivir íntegramente, aunque
con defectos. Les preocupa y les duele lo que sucede en el mundo
y se compadecen de los sufrimientos de sus hermanos, los hombres
y mujeres de este siglo. Pero al vivir, en ciertos aspectos, un
estilo de vida aprobado por la Iglesia, “no quiere decir
—en palabras del Cardenal Schönborn— que desprecien el mundo. Sólo rechazan lo que va en contra de su fe o lo que no consideran más importante porque han encontrado «el tesoro escondido en un campo»”.
Alejamiento de la
familia.
Acerca del tema de la familia, aclara el Cardenal Schönborn:«El respeto y la solicitud amorosa hacia los padres y familiares forma parte esencial del mensaje cristiano. Pero si se trata de la llamada a su seguimiento particular, Jesús pide que también se alejen de su familia: los Apóstoles abandonaron su familia, su profesión, su patria. Ese modo de seguir a Cristo continúa en la historia hasta nuestros días. Algunos padres se alegran de que uno de sus hijos o hijas tome esa decisión, pero, a este respecto, pueden surgir conflictos con los familiares. Jesús mismo los previó (cf. Mt 10, 37)».
Cuando alguien decide entrar en una obra de la Iglesia, es de
desear que encuentre el apoyo y la aprobación de sus familiares,
pero, si la persona es mayor de edad y se encuentra con la
oposición de algún pariente cercano a su opción de vida, el
candidato(a) a la vida religiosa es totalmente libre para
decidir su futuro, y habrá de poner en su jerarquía de valores a
Dios por encima de los hombres. ¿Quién es capaz hoy día de
impedir a un joven (chico o chica) que se case con total
libertad y con la persona que ha elegido para compartir su vida?
Esa libre decisión de los miembros de la Asociación Pública de
Fieles de El Escorial es la que no respetan los
escasos componentes de la Asociación de supuestas víctimas, que
tienen algún familiar en la Obra de El Escorial. ¿Qué clase de
“libertad” es la que proclaman esas “víctimas” que continuamente
tratan de coaccionar a sus familiares, increpándoles,
presionándoles y no respetando esa opción libre y voluntaria?
Por eso la Justicia ha hablado varias veces a favor de dicha
libertad en diferentes sentencias, todas ellas favorables a los
miembros de la Asociación Pública de Fieles.
Dependencia de
personalidades carismáticas.
«Es preciso distinguir con esmero entre personas que utilizan su
capacidad de modo egoísta y falso para dominar a los demás y
hacerlos dóciles, y las personas realmente carismáticas, que
también las hay hoy en la Iglesia (...). Fundadores y otros
hombres carismáticos, como San Benito, San Ignacio, Santa Clara
o Santa Ángela de Merici, se esforzaron por ganar a otras
personas para Cristo. Dios los envió como un regalo a su
Iglesia. Con la libertad de los hijos de Dios, transmitieron a
otros la riqueza sobrenatural de su vida, y siempre se
sometieron a la autoridad de la Iglesia. ¿No debemos dar gracias
a Dios porque nos regala también hoy personas tan llenas de
espíritu?».
Cardenal Schönborn.
Esas características entendemos que se dan en Amparo; los
carismas que ha recibido los pone al servicio del prójimo. Su
amor a las almas la ha llevado a hacer de su vida una entrega
hacia los demás, sometiéndose en todo momento “a la autoridad de la Iglesia”,
a la que sinceramente ama y sirve.
Violación de
derechos humanos.
«Quien elige este camino y, después de varios años de reflexión
y de oración, asume sus respectivos compromisos, renuncia a
determinados derechos por una libre decisión de conciencia: al
derecho de contraer matrimonio; al derecho a la
autodeterminación; y al derecho a administrar y a adquirir
bienes de forma independiente (...). La decisión de seguir esa
forma de vida, si se toma voluntariamente, no viola los derechos
humanos, sino que es la respuesta a una llamada particular de
Cristo».
Cardenal Schönborn.
La Asociación Pública de Fieles “Reparadores de Ntra. Sra. la
Virgen de los Dolores” tiene unas normas de vida que están
recogidas en sus Estatutos aprobados por la Iglesia Católica.
Allí se regula lo señalado por el Cardenal Schönborn, entre
otras cosas: asumir “sus respectivos compromisos”, renunciar a determinadas cosas “por una libre decisión de conciencia”, “administrar y a adquirir bienes de forma independiente”;
etc. Todo ello —repetimos— reconocido por la misma Iglesia, que
aprobó en 1.994 este tipo de vida, semejante al de otras
instituciones eclesiales, y en coherencia con los votos clásicos
de pobreza, castidad y obediencia. ¿No es Jesucristo el primero
que exige en el Evangelio: “...cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío”
(Lc 14, 33); o “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”
(Mt 16, 24)?
Insistimos con el Cardenal Schönborn:
«La decisión de seguir esa forma de vida, si se toma voluntariamente, no viola los derechos humanos, sino que es la respuesta a una llamada particular de Cristo».
Esta vocación dentro de la Iglesia es para los que son llamados
a ella, y libre y voluntariamente optan por este camino. Entre
los miembros de esta Asociación Pública de Fieles, los hay
casados, solteros, hermanas y hermanos consagrados,
sacerdotes... Como en el conjunto de la Iglesia se dan
diferentes estados de vida y vocaciones. Pedimos respeto para
ellos y para los peregrinos que compartimos los mismos ideales,
aprobados y bendecidos por la Jerarquía de la Iglesia Católica.
Recemos por quienes no respetan la libertad religiosa y esta
opción de vida dentro de la Iglesia, con difamaciones continuas
y haciendo alarde de intolerancia.
Peregrinos de Prado Nuevo.
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Los Frutos y la Obra
surgida a raíz de estas apariciones.
Siguiendo el criterio de Jesús "por
sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 16), éstos han sido y
continúan siendo abundantes en "Prado Nuevo". Entre los miles de devotos
que acuden a este lugar, especialmente los primeros sábados, hay
numerosos testimonios de conversiones auténticas que
han derivado en un avivamiento de su fe, confesión habitual, recepción
frecuente de la Eucaristía, hasta llevarles a colaborar en sus
parroquias en apostolados y ejercicios de caridad. Asimismo, no son
pocas las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada que han brotado
de este lugar.
Otro fruto específico e importante es la "Asociación Pública de
Fieles Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores"
en sus distintas ramas:
· Hermanas Reparadoras
· Comunidad Familiar
· Comunidad Vocacional
Fue erigida canónicamente por el Cardenal-Arzobispo de Madrid,
D. Ángel Suquía y Goicoechea, el 14 de Junio de 1.994.
Él mismo visitó las casas de El Escorial y celebró misa en una de sus
capillas. Para la atención espiritual de los miembros de la Asociación,
el actual Cardenal-Arzobispo, D. Antonio María Rouco Varela,
ha nombrado a dos sacerdotes como capellanes.
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Interpretación tergiversada
y disparatada sobre la estigmatización de Amparo y su relación
con los menores.
Juan Carlos Bueno Suescun y su
Asociación de “víctimas” han dado un paso más en su espiral de
falsas denuncias con graves y constantes acusaciones contra todo
lo relacionado con Prado Nuevo, la Obra de El Escorial y contra
Luz Amparo especialmente.
Su táctica es la de siempre: denuncian, lo airean en los medios
de comunicación; después, una vez que los jueces no les dan la
razón —hasta ahora ha sucedido así en todas las ocasiones—,
ocultan las sentencias y pasan a una nueva acusación.
La última campaña mediática la han centrado en un tema muy
delicado, que ellos tratan sin respeto y de forma tergiversada:
la estigmatización de Amparo y su relación con los menores.
Se sirven esta vez, para sus intereses, de una carta enviada a
ellos por la Adjunta del Defensor del Menor de la Comunidad de
Madrid, deformando su contenido. La Asociación de supuestas
víctimas saca las conclusiones que les interesan y omiten puntos
de la carta que nos parecen significativos.
La Adjunta al Defensor del Menor llega a reconocer de manera
reiterada que los niños a los que hace referencia Juan Carlos
Bueno, hoy son personas adultas, y no tiene sentido mencionarlos
ahora como menores ni llevar a cabo acción alguna en relación
con ellos: “No obstante, debe recordarse nuevamente, que las circunstancias que aparecen descritas en este libro se sitúan a principios de la década de los ochenta y por tanto, todos los niños a los que se refiere el mismo son hoy día adultos”.
Además, aquellos niños son en la actualidad personas mayores,
responsables en diferentes ámbitos de la vida social y familiar,
desempeñando sus trabajos y viviendo sus respectivas vocaciones
con toda normalidad. Ellos están dispuestos a dar testimonio, si
fuera necesario, confirmando cómo aquellos hechos sobrenaturales
no perjudicaron en absoluto, sino todo lo contrario, el
desarrollo de su personalidad.
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