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'ESCRIBE EL CAPELLÁN
DE LA OBRA SURGIDA A RAÍZ DE LAS APARICIONES DE LA
VIRGEN EN EL ESCORIAL.'
La Cuaresma y la
meditación de la Pasión de Jesús. |
Capilla instalada en el árbol
donde se apareció la Virgen en Prado Nuevo de El
Escorial, Madrid.
(Pulse
para ampliar la foto).
PUBLICADO EN
RELIGION DIGITAL EL 20 DE MARZO DE 2.009.
Si nos adentramos de verdad en el
espíritu cuaresmal, si meditamos en lo que significa el misterio
de la pasión y muerte de Jesús, ha de conducirnos
inevitablemente a la contrición de corazón, a un profundo dolor
al ver las consecuencias del pecado en mi vida, en la sociedad
que me rodea y en el mismo Dios, quien no se queda indiferente
ante el desprecio o ante el afecto y el amor. ¡Cuánto hemos de
agradecer a Aquél que tanto nos ha dado!: «Éste es el que nos
sacó de la servidumbre a la libertad, de las tinieblas a la luz,
de la muerte a la vida, de la tiranía al recinto eterno, e hizo
de nosotros un sacerdocio nuevo y un pueblo elegido y eterno. Él
es la Pascua de nuestra salvación.
Éste es el que tuvo que sufrir mucho y en muchas ocasiones
(...). Éste es el que se encarnó en la Virgen, fue colgado del
madero y fue sepultado en tierra, y el que, resucitado de entre
los muertos, subió al Cielo.
Éste es el cordero que enmudecía y que fue
inmolado; el mismo que nació de María, la hermosa cordera; el
mismo que fue arrebatado del rebaño, empujado a la muerte,
inmolado al atardecer y sepultado por la noche; Aquél que no fue
quebrantado en el leño, ni se descompuso en la tierra; el mismo
que resucitó de entre los muertos e hizo que el hombre surgiera
desde lo más hondo del sepulcro» (Melitón de Sardes).
Pero, si bien la Cuaresma nos sirve para profundizar en los
misterios dolorosos de la vida de Cristo, no es un tiempo triste, ni desesperanzado...
También cabe la alegría; no en vano, la misma Iglesia nos
propone el próximo domingo, 4º de Cuaresma o Laetare, que
vivamos en la alegría de los hijos de Dios al acercarse la
Pascua. Por esto mismo, la vida del cristiano no es triste ni
melancólica, sino todo lo contrario, aunque no falte en ella el
dolor, por otra parte inevitable en el cotidiano vivir de todo
ser humano. Todo en coherencia con la exhortación de san Pedro:
«Alegraos en la medida en que participáis en los sufrimientos de
Cristo, para que también os alegréis alborozados en la
revelación de su gloria» (1 P 4, 13).
Meditemos en estos días en los misterios que nos dieron nueva
vida, la vida verdadera o sobrenatural, que nos llega por la
pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. ¡Qué saludable es
para el alma meditar en la Pasión del Señor! ¡Qué poco se lleva
a la práctica hoy! Es tan necesario esto cuando «Dios desaparece
del horizonte de los hombres»1, como nos acaba de recordar el
Papa. Y precisamente, siguiendo las palabras de Benedicto XVI,
el verdadero rostro de Dios lo «reconocemos en el amor llevado
hasta el extremo, en Jesucristo crucificado y resucitado». Una muestra de ese amor ilimitado lo encontramos en Getsemaní,
por citar un misterio de la vida de Jesús poco recordado, donde
en aquellas horas previas a su muerte, su alma «comenzó a sentir
pavor y angustia» (Mc 14, 33).
No es fácil, para nuestros corazones embotados por la comodidad y los placeres,
sentir algo del dolor y abatimiento de Jesús en esos momentos.
Pero ¡qué bien reflejados estamos en aquellos apóstoles
débiles!: se durmió Pedro y los demás. Y te dormiste tú..., y yo
también fui otro Pedro vencido por el sueño. Jesús solo y
triste, sufría y «sumido en agonía, insistía más en su oración.
Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en
tierra» (Lc 22, 44). De rodillas sobre el duro suelo, persevera
en la oración... Llora por ti y por mí; le aplasta el peso de
los pecados de los hombres. No es un Dios insensible al
desprecio o al afecto y el amor.
Un ángel lo conforta, y te pide a ti y a mí que le consolemos...
Se acerca a nosotros adormecidos en medio de los placeres y la
vida fácil, y nos advierte también: «Levantaos y orad para que
no caigáis en tentación» (Lc 22, 46). Nos importa más muchas
veces lo que nos pueda pasar a nosotros y no a Él o al prójimo
que sufre.
Querido hermano, que estás leyendo estas líneas —hombre, mujer,
joven...—: al que se hizo en todo semejante a nosotros, excepto
en el pecado (cf. Hb 4, 15), Dios «le hizo pecado por nosotros»
(2 Co 5, 21). ¿Seremos capaces de imaginar y sentir algo del
dolor, la pena profunda de Jesús en esa noche en la que se veía
abandonado por los suyos, e incluso el mismo Cielo aparecía
cerrado ante sus ojos? Mas, ésta es la pura verdad: «Porque
tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo
el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (Jn 3,
16).
No endurezcamos el corazón, sino que se
transforme en un corazón sensible al sufrimiento de Jesús.
¿Tendrá que reprocharnos quizás el Maestro, como a sus
discípulos, haberle abandonado sin acompañarle en su dolor? Que
la Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos enseñe a
amar a su Hijo y acompañarlo como Ella lo hizo.
P. José María.
Capellán de la Asociación Pública de Fieles Reparadores de Ntra.
Sra. la Virgen de los Dolores.
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La obra de la Virgen
de El Escorial inaugura su página web.
Se conoce con el nombre de “Prado Nuevo” la finca
situada a las afueras de El Escorial, donde se encuentra
situado el fresno sobre el que la Virgen María, bajo la
advocación de Virgen Dolorosa, se manifestó por primera
vez a Luz Amparo el día 14 de junio de 1981.
Debido a las noticias difundidas –de manera deformada– por un
reducido grupo de opositores, principalmente en los medios de
comunicación, sobre todo lo relacionado con la Obra de la Virgen
de El Escorial, se ha elaborado una página web para un mejor
conocimiento de esta realidad eclesial.
Lo que pocos conocerían, hasta ahora, es la importante labor,
tanto religiosa como social, llevada a cabo por las distintas
instituciones y miembros de esta Obra eclesial: Fundación
“Virgen de los Dolores”; Asociación Pública de Fieles
“Reparadores de la Virgen de los Dolores”, con sus tres ramas:
Hermanas Reparadoras, Comunidad Familiar y Comunidad Vocacional.
Es de destacar el numeroso grupo de Hermanas y su desinteresada
entrega con los necesitados; así como los sacerdotes y
seminaristas que integran la Comunidad Vocacional.
Por los motivos apuntados es por lo que han decidido ofrecer una
información de primera mano, y qué mejor medio, actualmente, que
a través de la página web que acaban de estrenar:
http://www.pradonuevo.es
Os animamos, pues, a visitar la página que hoy referimos. Su
presentación resulta agradable a la vista, y será esclarecedora
para los que tengan interés en este tema y busquen la verdad
sobre los acontecimientos referidos..
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