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'PUBLICADO
EN LA REVISTA MARÍA MENSAJERA'
Juan Sánchez-Ventura Ferrer:
En Defensa de las Apariciones del Escorial. |
Portada de la
revista de la Fundación María Mensajera.
María Mensajera. 30 de Mayo de 2.008
Como consecuencia de que muchas personas, socios y suscriptores de María
Mensajera, nos llaman por teléfono en relación a las noticias aparecidas en
todos los medios de comunicación sobre los hechos del Escorial, relacionado con
la “Asociación Pública de Fieles Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los
Dolores”, asociación aprobada por la Iglesia de la Diócesis de Madrid, en
concreto por el Emmo. Cardenal Suquía y Goicoechea en junio de 1.994, hemos
querido orientar al lector con el fin de que tenga un criterio lógico de
discernimiento.
En principio debemos tener en cuenta que las obras de Dios son probadas siempre
por el Enemigo con todo tipo de injurias y calumnias. Podríamos decir que el
bien crece entre oposiciones. Mi padre decía “que desconfiaba de cualquier
aparición –por analogía podemos extenderla a cualquier entidad religiosa nueva-
en donde no apareciera el ramalazo diabólico”.
Por otro lado, es un principio elemental de derecho que la buena fe se presume
siempre en el demandado, y que la presunción de inocencia debe estar siempre a
favor de los denunciados. De ahí que exista un principio general de Derecho
Penal que dice: “In dubio pro reo” (Ante la duda a favor del reo). No se puede
condenar a nadie por lo que aparece en Televisión, y sobre todo sin un juicio en
donde el demandando tenga la posibilidad de defenderse.
Pues bien en el tema del Escorial la última denuncia presentada por parte de
algunos familiares interesados, que aunados para hacer fuerza han creado la
Asociación de Víctimas de las Supuestas Apariciones de El Escorial, se va casi
seguro a sobreseer, pues no tiene ninguna consistencia jurídica que sirva de
base para que el juez dicte el auto de procesamiento pertinente contra la alta
curia de la citada Asociación canónica.
Son denuncias por parte de familiares heridos que: o bien no desean que sus
hijas estén dentro de esa concreta asociación religiosa por considerarla
erróneamente como una secta; o bien no desean que hagan entrega de sus bienes a
la obra a la que, libre y voluntariamente, se han consagrado para poder vivir
mejor los tres consejos evangélicos; o bien son miembros antiguos que perdieron
su vocación y quieren justificar ahora su salida con un ataque en los medios,
donde den rienda suelta a su odio interno. “Ay de vosotros, hijos rebeldes y
desertores”, dice el Profeta Isaías de estos últimos, “que formáis designios,
sin contar conmigo; y emprendéis un proyecto y no según mi deseo, para añadir
así pecados a pecados” (Is. 30, 1).
Hasta la fecha, todas las denuncias, más de diez, presentadas por esta
asociación de víctimas o bien han sido sobreseídas y archivadas o bien han
perdido ellos el caso tras el juicio.
ENEMIGOS DEL HOMBRE SON LOS DE SU CASA
Quiero decirles que este tipo de problemas no es algo nuevo, que haya ocurrido
sólo en El Escorial, sino que es una constante en la Historia de Iglesia, que
siempre ha pasado en todas las épocas y en todas las Órdenes de la Iglesia, sean
de vida activa o contemplativa. Casi me atrevería a decir que es un ataque
normal en toda obra divina. Cuando una persona desea vivir su vocación,
renunciando a todo o parte de sus bienes en favor de la Religión, los familiares
son sus enemigos más acérrimos. Como dice Santo Tomás, hablando de esto, “cuando
se trata de la vocación, los padres no son amigos sino enemigos, según la
sentencia de la Sagrada Escritura, que dice “Enemigos del hombre son los de su
casa”. Son sus familiares, los de su propia casa, quienes se sienten lógicamente
más perjudicados, pretendiendo que esos bienes heredados se queden en la familia
de sangre. Para ello alegarán si fuera posible incapacidad de obrar del hermano
religioso, o manipulación fraudulenta de la Comunidad, o las dos cosas a la vez.
En muchos de los casos lo que quieren no es tanto la salida del hermano
religioso, como su dinero.
Creen los padres, de forma equivocada, que da igual vivir en el estado al que
Dios llama que vivir en el elegido por su propia voluntad. Pero la verdad es que
en el acierto de su elección está la salvación. Si uno no sigue su vocación
–dice San Agustín- “andas bien, pero fuera de camino”, es decir, fuera del
camino al que Dios le ha llamado para salvarse. Por eso dice San Juan
Crisóstomo: “Cuando los padres impiden las cosas espirituales, ni siquiera deben
ser reconocidos como padres”
En el tema del Escorial pasa lo mismo, lo que ocurre es que aquí hay alrededor
unas apariciones de la Virgen, lo que hace que el demonio desate su furor con
mayor vehemencia y que las noticias sensacionalistas tengan mayor eco de
difusión y cobren mayor protagonismo.
Todo esto tiene que ayudarnos a ser inteligentes, y a no precipitarnos
ligeramente en un juicio desafortunado, pensar que al igual que atacaron al
Padre Pío, a Santa Teresa de Jesús, a San Juan de la Cruz y a todos los santos,
así tienen que ser probadas y sacudidas las verdaderas obras de Dios. “Si nos
critican, decía San Josemaria Escrivá, es porque cabalgamos”. Pueden estar
ustedes seguros que si esta Asociación Pública de Fieles Reparadoras no fuera de
Dios no la atacarían tanto, ni los Medios de Comunicación le darían tanta
importancia.
La realidad es que esta Asociación, erigida canónicamente en 1994, está haciendo
mucho bien. Tiene tres ramas, una de Hermanas Reparadoras, que operan en las
diferentes residencias de ancianos a través de la Fundación Virgen de los
Dolores, que es una Fundación benéfica, de naturaleza civil, inscrita en el
Ministerio de Asuntos Sociales. Una Comunidad Familiar de laicos. Y por último
una Comunidad vocacional de ocho sacerdotes, donde hay siete seminaristas y
otros jóvenes vocacionales.
María Mensajera anima por tanto a sus lectores a no tomar en consideración las
noticias desafortunadas y negativas que se están desencadenando contra todo lo
que huela a Iglesia. Los frutos de esta concreta obra son buenos, claros y
transparentes, y operan dentro de la Iglesia. Las Hermanas Reparadoras, en
concreto, realizan una labor social muy meritoria, atendiendo y cuidando a los
ancianos con mucho esmero y dedicación.
Mi consejo, por tanto, es que no persigan las apariciones ni las obras de
beneficencia que han surgido en su torno, porque mucho nos tememos que el sello
de Santa María esté en ese santo lugar y os expondríais a luchar inútilmente
contra Dios.
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Los Frutos y la Obra
surgida a raíz de estas apariciones.
Siguiendo el criterio de Jesús "por
sus frutos los conoceréis" (Mt 7, 16), éstos han sido y
continúan siendo abundantes en "Prado Nuevo". Entre los miles de devotos
que acuden a este lugar, especialmente los primeros sábados, hay
numerosos testimonios de conversiones auténticas que
han derivado en un avivamiento de su fe, confesión habitual, recepción
frecuente de la Eucaristía, hasta llevarles a colaborar en sus
parroquias en apostolados y ejercicios de caridad. Asimismo, no son
pocas las vocaciones sacerdotales y de vida consagrada que han brotado
de este lugar.
Otro fruto específico e importante es la "Asociación Pública de
Fieles Reparadores de Nuestra Señora la Virgen de los Dolores"
en sus distintas ramas:
· Hermanas Reparadoras
· Comunidad Familiar
· Comunidad Vocacional
Fue erigida canónicamente por el Cardenal-Arzobispo de Madrid,
D. Ángel Suquía y Goicoechea, el 14 de Junio de 1.994.
Él mismo visitó las casas de El Escorial y celebró misa en una de sus
capillas. Para la atención espiritual de los miembros de la Asociación,
el actual Cardenal-Arzobispo, D. Antonio María Rouco Varela,
ha nombrado a dos sacerdotes como capellanes.
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Los Mensajes.
Los mensajes de El Escorial contienen la doctrina que, a través
de esta revelación privada, el Señor y la Virgen han querido transmitir,
para recordarnos las enseñanzas del Evangelio, e invitarnos a ponerlas
en práctica. Su contenido es universal y totalmente conforme con la
Revelación cristiana.
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